domingo, 19 de noviembre de 2017

ESTOY EN EL OTOÑO...



Estoy en el otoño de la vida,
me dice un corazón que parpadea,
su voz es el latido y la marea
que dicta la mentira complacida.

Es fácil asumir la despedida
de alguna primavera que flaquea,
que muestra el vendaval y nos golpea
la arteria singular y descosida.

Estoy en ese tiempo de descuento,
tratando de alargar el cruel instante,
que lleva hasta el invierno en un momento.

Ya sé que en este ciclo tan vibrante
la vida es muy sutil, como un fragmento,
del tiempo que nos queda por delante.

Rafael Sánchez Ortega ©
12/11/17

sábado, 18 de noviembre de 2017

NO BORRES LAS ARRUGAS...



No borres las arrugas de tu frente
ni quites de tus labios la sonrisa,
dejemos que el nordeste, con la brisa,
te deje su caricia sutilmente.

Si buscas lo que lleva la corriente
verás a la persona tan remisa
que un día se planchaba la camisa
de forma singular e inteligente.

Por eso no te quites la careta,
y sigue los dictados del destino
de forma silenciosa y muy discreta.

Recuerda las revueltas del camino,
el hombre que viajaba sin maleta
y el niño fascinado con su sino.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/11/17

viernes, 17 de noviembre de 2017

CAPEA EL TEMPORAL...



Capea el temporal dulce gaviota
y busca tu cobijo por la arena,
la playa tendrá a punto su melena
y en ella meterás tu cabezota. 

Es fácil que si evitas la derrota
encuentres resguardada a la sirena,
la misma que llevaba una azucena
prendida de su pelo como nota.

Evita el temporal y sé prudente,
gaviota sin igual y previsora,
no vaya a secuestrarte la corriente.

Entiende que es preciso la demora,
el puerto aguardará, pacientemente
que vuelvas, por su calma, en otra hora.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/11/17

jueves, 16 de noviembre de 2017

NO ME OLVIDO DE LA INFANCIA...



No me olvido de la infancia
ni del tiempo transcurrido
ya que es parte de la vida
y un capítulo muy mío.

Porque todos retenemos
ese espacio tan bonito,
y los años primorosos
que despacio los vivimos.

¿Qué decir de aquella etapa,
y los pasos imprevistos,
de quel niño que crecía
entre juegos y entre libros?

Y así fue, sin duda alguna,
ese hermoso recorrido,
con colegios y leyendas
de piratas y de indios.

Se mezclaron los quebrados
con proyectos infinitos,
de viajar por otros mundos
y encontrar mil paraísos.

Aunque luego la gramática
dejó un sello muy distinto,
ya que vino con lecturas
y con dioses del Olimpo.

En la calle y en la escuela
abundaron los amigos,
que llegaban y se iban
como el agua de los ríos.

Y quedaron unos pocos
compartiendo, cual mendigos,
tantos juegos inocentes
entre el polvo del camino.

¡Primavera de la vida
que has pasado y que he vivido
hoy te pido que regreses
y me prestes tu cariño!

Bella infancia, irrepetible,
que recuerdo y que remiro,
rebuscando entre sus pliegues
una esencia que persigo.

Yo sé bien que allí nacieron
sentimientos muy bonitos,
y también las mariposas
me mostraron sus vestidos.

Aquel vuelo de la alondra,
los gorriones con sus trinos,
golondrinas en la tarde
acercándose a los nidos.

Y recuerdo de esa infancia
a la luna con su brillo,
que me hablaba desde el cielo
dando fuerza a mis latidos.

Hasta el mar tenía un verso,
un arrullo y un suspiro,
y un rumor de caracolas
que dejaba en mis oídos.

Hay mil brumas de la infancia
con retales y con hilos,
laberintos y verdades
irreales y furtivos.

Pero el sueño de la vida
es la infancia y entresijos,
temporales y galernas
que despiertan con sus gritos.

Y aquí vuelven, nuevamente,
porque son, en sí, testigos,
los fragmentos de ese tiempo
con los años deducidos.

No es que añore yo la infancia,
que es un tiempo ya marchito,
pero estoy en el otoño
y preciso de ese ciclo.

(...El silencio de los bosques,
la humildad de los mendigos,
las canciones de las fuentes
y el latido de los lirios...)

¿Dónde estás mi poesía?,
¿dónde ocultas tu gemido?,
ya que busco entre la infancia
los acordes del vinilo.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/11/17

miércoles, 15 de noviembre de 2017

RECOJO DE TUS LABIOS...



Recojo de tus labios la sonrisa,
el beso tembloroso y perfumado,
y luego de manera muy precisa
escucho ese susurro tan ansiado.

El dulce parloteo de la brisa,
el roce del nordeste en tu costado,
la mano temblorosa e indecisa
llegando con pasión hasta mi lado.

Por eso te he robado la ternura,
dejando a tus pupilas sin consuelo,
y el alma como barca a la ventura.

Quizás mi corazón frene el deshielo ,
y pueda contener tanta locura,
que aspire a conseguir, un día, el cielo.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/11/17

martes, 14 de noviembre de 2017

SANGRASTE CORAZÓN...



Sangraste corazón por una herida
y culpa de un amor que fue ignorado,
sangraste en profusión y hasta has llorado
sabiendo que perdías la partida.

En medio del dolor surgió otra vida,
el verso y la ilusión del ser amado,
y entonces corazón, no lo has negado,
tu sangre se notó correspondida.

Hoy sientes a la sangre dulcemente
correr entre tus venas con locura
de forma atropellada e inocente.

Olvida en el pasado esa aventura,
que un día te anuló completamente,
y vive hasta que pierdas la cordura.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/11/17

lunes, 13 de noviembre de 2017

CUANDO APAGAMOS LA LUZ...



Cuando apagamos la luz
nos quedamos en tinieblas,
los dos solos y en silencio
y escuchando a las estrellas.

Porque ellas nos hablaban,
desgranando mil leyendas,
de personas y de cosas
que habitaron en la tierra.

Una vez había un niño
que jugaba con la arena,
con su pala y su caldero
al compás de la marea.

Intentaba hacer un barco,
o mejor una trainera,
a pesar de que las olas
extendían su melena.

Y lo hacían por la playa,
revoltosas y coquetas,
avanzando lentamente
sin que nada las detenga.

Otro niño, que a su lado,
empuñaba dos cometas,
le invitó a que le ayudara
a llevarlas a la fiesta.

Las alzaron orgullosos
con la brisa por bandera
y ese viento del nordeste
que las sube y las eleva.

Un anciano contemplaba
muy nostálgico esta escena,
y sus labios susurraban
viejos versos de un poema.

"...Era un día de verano
y era un niño en una siesta,
de repente vivió un sueño
al besarle una sirena..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/11/17

domingo, 12 de noviembre de 2017

TENGO UN VIEJO CUADERNO...



Tengo un viejo cuaderno de poemas
abierto ante mis ojos.

En él están los versos escritos
que recogen los sueños y utopías
de esos años, de la infancia
y juventud, que atrás quedaron.

Pero también hay otras letras
escritas a la vida, 
a las personas,
a ese mar que fue mi arrullo,
al cielo azul que tanto me atraía,
a la música sin nombre de la brisa,
y a tantas cosas y detalles
que ahora mismo,
al encontrarlas,
cobran vida y me transportan a ese día,
al momento en que nacieron,
al instante en que surgieron de mi alma,
y con ellas aún recuerdo hasta el suspiro
que nacía de mis labios,
el susurro que mandaban las estrellas
y hasta el dulce parpadeo 
de los ojos infantiles 
que captaban todo aquello
en la retina.

"Una noche tuve un sueño..."

Así comienza el cuaderno, su andadura,
de una manera temblorosa
y van surgiendo los sueños y los versos
en páginas escritas
donde la tinta forma letras y palabras
y estas hablan y dicen,
suspiran y susurran,
sonríen y lloran 
y hasta gritan lo que el alma sentía
en aquel preciso instante,
para dar fe de un corazón inquieto
y enamorado.

Si sigo pasando sus hojas, 
si me centro en su contenido
y analizo cada uno de esos versos
estoy seguro de que nuevamente
cobrarán vida 
y volverán situaciones 
y momentos ya pasados,
personajes a salir de los recuerdos
y hasta sentimientos a latir
y acelerar el corazón,
como un eco volviendo del olvido.

Tengo un viejo cuaderno de poemas
donde dejé escrito unos versos,
que ahora leo y repaso, 
en esta tarde de otoño, 
y sin poderlo evitar
unas lágrimas humedecen a mis ojos
cuando los encuentro:

"...Tengo que verte algún día,
tengo que amarte de nuevo,
quiero mirar tus pupilas
y acariciar tu cabello..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/11/17

sábado, 11 de noviembre de 2017

SUPONGAMOS...



Supongamos que nunca exististe
y que todo fue fruto de mis sueños
y de una imaginación calenturienta,
que me empujó, poco a poco,
hacia el pozo del olvido que querías
para así quedarte victoriosa,
con tu orgullo intacto y mi corazón doliente,
aferrado solamente a las promesas
de tus labios.

Supongamos que supero este dolor,
cruel e insoportable y lo cambio
por la paciencia de la vida 
y la ternura que de ella se escapa,
sin que me atreva a preguntar
si tú tienes un verso y un espacio
en este nuevo poema de mi vida.

Supongamos que vivo el presente
y que veo que ahora no estás a mi lado,
y me doy cuenta de que no te necesito,
como tantos días y tantas noches pasadas,
y que de aquellos momentos solamente
queda en el alma un eco de tristeza 
y de nostalgia.

Supongamos que en este presente
no siento miedo ni vergüenza,
ni tengo necesidad de rezar,
ni de morderme las uñas,
ni de mirar por la ventana,
ni de contar las horas que pasan,
ni de escuchar las campanas de la torre,
ni de saber si dios existe,
porque mi corazón ya tiene las respuestas
a todas las preguntas que me hago.

Supongamos que amanece 
y tengo que levantarme porque es tarde,
y me doy vuelta en la cama,
mientras siento a la lluvia caer 
y golpear en la claraboya,
acompañada de un rumor de voces
con risas y juramentos, de la propia vida,
en la que me invita a abrir los ojos,
levantarme y dar esos pasos necesarios
para volver a ser yo mismo,
en medio de tanta miseria 
como la que me rodea.

Supongamos que abro los ojos
y que acepto volver a vivir
y a buscarte, 
a soñar de nuevo,
a sentir la brisa inmaculada
del nordeste,
a escuchar el canto de la alondra,
a deleitarme con el vuelo 
de las mariposas,
a retener en las pupilas
el dibujo del río y sus meandros,
a notar en la frente y los labios
el beso inenarrable del amor
olvidado...

Supongamos que todo es mentira
y que hasta estas mismas letras lo son
y que nada me importa 
porque ya no estás a mi lado
y todo, absolutamente todo,
carece de sentido.

Supongamos...

Rafael Sánchez Ortega ©
04/11/17

viernes, 10 de noviembre de 2017

CUANDO AQUELLA TARDE...



Cuando aquella tarde nos separamos
no sabíamos que sería la última vez
que nos veríamos.

Había sido un encuentro maravilloso,
como si el tiempo se hubiera detenido,
durante unas horas, para nosotros.

Habíamos logrado hacer realidad
tantos sueños acumulados
que hasta las palabras quedaron enmudecidas
en los labios,
dejando que los besos y caricias
sustituyeran a la ternura
que intentamos transmitir en aquel acto.

Recuerdo que vimos la luna y las estrellas,
que incluso las sonreímos y las hablamos
para luego besarnos bajo ellas 
y hacerlas testigos de aquel sentimiento 
que creíamos nos embargaba.

Pero estábamos equivocados, 
y quizás los dos lo sabíamos, 
no queriendo ver la realidad
y preferiendo seguir en el mundo de los sueños
y la utopía.

Por eso dejamos que nuestros ojos hablaran 
y se dijeran tantas cosas bonitas,
incluso que se mintieran,
por que sí, 
ambos nos mentimos en aquel momento 
y ambos aceptamos aquella mentira 
como algo inherente o como una cadena 
que no queríamos romper
ya que nos conduciría a un futuro impensable.

Pero el tren aguardaba porque ya era la hora.
Tiraste el cigarro y nos abrazamos.

Fue un abrazo tierno y sincero, 
con un beso profundo, 
y hasta con unas lágrimas en los ojos
que inútilmente trataban de hablar y decir
todo aquello que nuestros labios, temblorosos,
intentaban ocultar.

"Te quiero", se dijeron las pupilas, las tuyas
y las mías, 
y luego los dedos entrelazados,
nuestros dedos,
tuvieron que separarse en aquel adiós
que, sin saberlo, 
sería para siempre.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/11/17

jueves, 9 de noviembre de 2017

PAYASOS DE NUEVO CUÑO...



Payasos de nuevo cuño
han salido a la palestra
para darnos mil lecciones
de la historia que se inventan.

Es curioso el panorama
de estos sabios con su lengua,
ya que dictan las mentiras
sobre todas las materias.

Todos saben de verdades
y su boca es una ciencia,
nos ofrecen soluciones
con palabras académicas.

¡Qué políticos tenemos
en la izquierda y la derecha,
que se bufan como gatos
y así evitan la pelea!

Mas volvamos al payaso,
al cobarde y sin bandera,
que se arropa en la nostalgia
y ve fachas en la aldea.

Es curioso el iletrado,
(y al que llaman "vuecencia"),
porque el voto ha conseguido
tras mentir a manos llenas.

¿Dónde quedan sus palabras,
los proyectos y promesas,
y también tantos repartos
del erario de la tierra?

Sigue habiendo falangistas
y hasta fachas de ultraizquierda,
que se unen y confunden
sin propósito de enmienda.

Nuevas caras y palabras
que aseguran sus carteras
y nos dejan boquiabiertos
porque sellan nuestras lenguas.

"...Hoy prefiero a los Payasos
de la infancia y la inocencia
y me olvido de estos otros
que han perdido la vergüenza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/10/17

miércoles, 8 de noviembre de 2017

EL HOMBRE QUE SOÑABA...



El hombre que soñaba con princesas
de pronto comprendió que no existían,
imágenes plagadas de promesas
e instantes de fervor que fenecían.

Quedaron diluídas las sorpresas,
las olas de la mar que se volvían,
las nubes candorosas y traviesas
y el tierno mazapán en que vivían.

El hombre se quedó como aquel niño,
perplejo, con la pala y su caldero,
buscando entre las olas el cariño.

Ausente se encontraba el escudero,
el hombre que soñara con un guiño,
de ser de una princesa caballero.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/11/17

martes, 7 de noviembre de 2017

UN DÍA DE AQUEL VERANO...



Un día de aquel verano
llegó un puñal a mi espalda
con la noticia funesta
que yo, tal vez, esperaba.
Fueron momentos de infarto,
de nerviosismo y de rabia,
de preguntar muchas veces
por los motivos y causas.
Pero los cielos negaron
esas respuestas clamadas,
y los renglones sencillos
con que el destino nos trata.
Tuvo que ser la paciencia,
con la pupila mojada,
la que venciera los miedos
y se enfrentara a la parca.

-¿Es la hora, -yo le dije-,
de cortar con tu guadaña,
este hilo que aquí pende
y llevarme ya en tu barca?
¿O es momento de la prueba,
de asumir que no soy nada,
y embarcarme en sufrimientos
de una vida sin mañana?

El silencio, por respuesta,
fue una voz en la alborada,
y el deseo inalcanzable
de esa vida que se marcha.
Yo viví aquel día a día
con el alma desgarrada,
no sabiendo a ciencia cierta
los motivos de mis lágrimas.
Porque estaba sentenciado
por las dudas, con sus garras,
y ante el cielo, tan altivo,
que ignoraba mis palabras.
Aún no sé cómo se dice
pero quiero dar las gracias,
a ese Dios que va conmigo
y consuela mi nostalgia.

-No te quejes, -me decía,
con la voz del Niño sabia-,
ya que hay seres en el mundo
que no aprecian esta carga.
Pero aparta ya tus miedos,
no pierdas la confianza,
tú eres parte de un poema
y una línea inacabada.

No entendí lo que me dijo
esa voz, en la distancia,
y aquí estoy, tras muchos meses
con un halo de nostalgia.
Fueron horas y minutos,
fueron días y semanas,
deshojando margaritas
y quitando mil legañas.
Y este tiempo transcurrido
no lo olvido ni se escapa,
ni tampoco a las personas
que me ayudan y me aman.
Hoy sonrío a los amigos
por las calles y las plazas,
mientras llevo entre las manos
una rosa inmaculada.

"...Un día de aquel verano
sentí dentro mucha rabia,
despertando de mil sueños
y dejando atrás la infancia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/11/17

lunes, 6 de noviembre de 2017

SI PUDIERA SENTIRTE...



Si pudiera sentirte sin tocarte,
si pudiera quererte de igual modo,
estaría esperando en el recodo
el instante supremo de abrazarte.

Me conformo tan solo con hablarte,
y saber que no altero ni incomodo,
a pesar de mi pinta de beodo
y mis labios inquietos por besarte.

No renuncio, tampoco, a mi deseo,
de buscar por los cielos a la luna
y alegrar, por la noche, mi paseo.

Pero puede que tenga la fortuna
de observar ese leve parpadeo,
de la luna de plata en la laguna.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/10/17

domingo, 5 de noviembre de 2017

MIENTRAS MIRO LAS NUBES...



Mientras miro las nubes que pasan
se revuelven, también, los recuerdos,
encerrados en lúgubres celdas
del pasado lejano en el tiempo.

Cae la lluvia ligera y menuda
refrescando jardines y suelos,
y también las macetas se riegan
con las gotas silentes y versos.

Unos versos que claman venganza
y las gotas que piden momentos,
que pasaron sin pena ni gloria
en la infancia vivida en silencio.

Yo prosigo mirando a la nube
y hasta busco en la misma ese beso,
el lejano rumor sin palabras,
y el susurro creciente del viento.

Puede ser que la luna sonría
y que duerma en un plácido lecho,
y también que la estrella lejana
me regale su luz terciopelo.

Si es así, yo sabré que la vida,
se compone de meses diversos,
desde aquellos de luz y ternura
a los otros tan crudos de invierno.

Pero hoy toca la lluvia que baja,
esas notas de otoño crescendo,
sin batuta ni orquesta siquiera
que le marque los ritmos impuestos.

Y es al fin como suena la orquesta
con violines dejando lamentos
de las nubes cargadas con agua
en las gotas que llegan y veo.

"...Mientras miro las nubes que vienen
es difícil decir lo que pienso,
porque todo se envuelve en la bruma
y el latido es profundo y extenso..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/10/17

sábado, 4 de noviembre de 2017

YO SÉ QUE EL CORAZÓN...



Yo sé que el corazón está dormido
y lleno de una sangre acelerada,
que busca en la pupila enamorada
el bálsamo eficaz a su gemido.

Es cierto que el soldado malherido
soporta como puede la algarada,
el campo de batalla y la alambrada
tratando de impedir el ser vencido.

Por eso recupera nuevamente
el pulso y el color que mereciera
el alma castigada duramente.

Entonces logrará la primavera
que alumbre al corazón indiferente
y sepa caminar tras su bandera.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/10/17

viernes, 3 de noviembre de 2017

ABRE EL ALMA...



Abre el alma, me dijiste
y lo hice sin premura en la mañana.
De esa manera intenté que pasara 
la luz del cielo alumbrando los resquicios 
de mi alma y quedaran los sentimientos,
solitarios y temblorosos,
esperando la caricia prometida
que nunca llegaba y el suspiro de la brisa 
inexistente,
y ese aliento del salitre y del rocío
de los labios añorados.

Por eso abrí el alma a la luz y a ese cielo
que llegaba en la mañana,
mientras miraba al mar 
como buscando las respuestas que esperaba
a las preguntas que nacían en el pecho...

Pero el rumor de la resaca 
respondía simplemente a mis miradas.
Estaba solo con mis pasos 
que se reflejaban en las huellas de la arena 
de la playa.
Unas huellas que las olas ocultaban 
como el paso de los días y las horas,
y el suspiro inacabado de la vida que seguía
lentamente por mi lado.

No sé si abrir el alma es lo sensato
ya que nada llega hoy, hasta la misma,
ni a sus puertas ni ventanas,
ni tampoco se aceleran los latidos,
por la luz de la alborada,
de este anciano corazón que aún destila
tantos sueños.

Pero abriré el alma, como dices,
y estaré atento por si llegan las palabras,
las respuestas y caricias, con tus besos,
y ese sueño inalcanzable de aquel niño
de otro tiempo, 
que quería ser poeta,
y hasta el dulce ruiseñor quizás se alegre,
con la risa cantarina,
cuando suene la cancela de tus ojos
y se alegren sus pupilas 
al saber que son miradas y escuchadas 
las plegarias del eterno soñador, 
que tantas veces,
recitaba y se dormía contemplando 
a las estrellas.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/10/17

jueves, 2 de noviembre de 2017

UNA VIEJA FOTO...



Una vieja foto
me trajo recuerdos,
de instantes pasados 
y tiernos momentos.
Yo sé que dormían
y estaban despiertos,
aquellos instantes
amargos y bellos.
Esta vieja casa
que ahora contemplo
aún se conserva
y está sobre el suelo.
Plantada en la Villa
muy cerca del puerto,
con barcas cercanas
durmiendo sus remos.
Fue cuna y morada
de niños y ancestros,
y guarda en sus cuartos
sonrisas y miedos.
Allí en esta casa
estaba el tercero,
un piso alargado
anciano y añejo,
En él di los pasos,
también vi los cielos,
la ría infinita
saliendo a mi encuentro.
Y todo ese mundo
hoy vuelve a mis sueños,
de forma tranquila,
saliendo de dentro.
Y así, en esta foto,
volvieron los besos,
las tiernas caricias
que tuve y que tengo.
"...A ti dulce madre,
a ti, padre tierno,
y, a mis dos hermanos,
dedico estos versos..."

(No olvido tu nombre,
querida Consuelo,
sostén de esta casa
con Jorge creciendo).

Rafael Sánchez Ortega ©
27/10/17 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

VEO ESAS CALAS...



Veo esas calas mediterráneas 
y simplemente distingo 
una figura borrosa. 

"Es ella", me digo, 
aunque al final pudo ser un espejismo 
y la sirena se confundió con una ola.

Rafael Sánchez Ortega ©
26/10/17

martes, 31 de octubre de 2017

HOY LOS PASOS...



Hoy los pasos fueron lentos
con el sol y con la brisa,
compañeros de ese rato
disfrutando de la vida.

Sin un norte en la mañana,
y en los labios la sonrisa,
di un paseo por el campo
para ver como latía.

Era el verde de los prados,
los maizales y vaquillas,
con las casas de la aldea
que ofrecían sus caricias.

El calor iba en aumento
y perlaba las mejillas,
con los ojos en el cielo
a la luna perseguían.

Es por eso que, despacio,
disfrutaban mis pupilas,
contemplando mariposas
que volaban intranquilas.

Unas aguas transparentes
por el río se deslizan,
y unos árboles granates
su belleza me ofrecían.

¡Qué ternura en este otoño,
qué paciente maravillas,
la del campo y la del cuadro
con que el cielo gratifica!

Sin embargo estamos ciegos
al no ver lo que nos brindan,
lo que llega hasta nosotros
como verso y poesía.

"...Hoy los pasos fueron lentos
entre el polvo y la ceniza,
de un camino renovado
que ofrecía mil caricias..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/10/17

lunes, 30 de octubre de 2017

TE MUEVES POR TERRENOS...



Te mueves por terrenos pantanosos
en medio de la niebla de la vida,
tratanto de encontrar una salida
que lleve a los caminos misteriosos

Es propio de los hombres puntillosos
cumplir con la palabra prometida,
incluso caminando con la herida
causada en los momentos más dichosos.

Recuerda la guitarra que rasguea,
el mito de aquel hombre enfurecido
y el niño tan perdido de la aldea.

Tú estabas, corazón en el latido,
también en la resaca y la marea
del hombre en los marjales tan perdido.

"...Pero ahora tu pupila parpadea
y llora por el verso conseguido..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/10/17