lunes, 27 de marzo de 2017

ME ROBA LA CARICIA DE LA VIDA...



Me roba la caricia de la vida,
el rayo que despunta con el sol,
entonces me detengo y soy consciente
que el mundo es una eterna confusión.

La rosa inmaculada se ha dormido
ajena a los combates y al dolor,
no temas mariposa que en tu vuelo
el cielo se ha teñido de carbón.

Planean las gaviotas en la costa
y danza, en la campiña, el girasol,
ajenas se divierten las muchachas
que ofrecen sus canciones con candor.

Me digo que los sueños son finitos
y tienen una capa de cartón,
que adentro, corazones extasiados
emulan a los ecos del tambor.

Me robas el frescor del camposanto,
las lágrimas ocultas y el perdón,
ignoras que allí dentro los cipreses
hoy lloran con auténtico fervor.

Me quedo sin tus besos y tus labios
y pienso que he perdido la razón,
ignoro por qué va tan despacito
la aguja deliciosa del reloj.

Se paran los segundos un instante
y el niño se transforma en un león,
no teme los vaivenes del destino
y siente la caricia del amor.

Por eso sin cartera y sin chaqueta
el alma no confunde la oración,
bien sabe de los rezos de la tarde,
que un día, en cualquier parte, te entregó.

"...Me robas la ternura del momento,
el verso incandescente de la flor,
y entonces yo me quedo pensativo,
y siento que perdí tu corazón..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/03/17

domingo, 26 de marzo de 2017

PARECE QUE LA LUNA ESTÁ DORMIDA...



Parece que la luna está dormida
y yace en su cunita de cristal,
entonces yo la miro y me sonrío
y paso, sin quererla despertar.

Me gusta su blancura inmaculada,
la cara de inocencia y mazapán,
los pliegues de sus labios y el suspiro
que deja sobre el cielo al respirar.

Hay hombres que le escriben a la luna
y cubren a sus hombros con un chal,
hay otros que la ven, ensimismados,
y dudan si es ficción o realidad.

Yo escribo con renglones muy torcidos
tratando de emular a Peter Pan,
no quiero que la luna se despierte
y vea entre mis versos la verdad.

Parece que seguimos como antaño
viviendo en el segundo y nada más,
no importa que nos duelan las entrañas
tratando de obtener una bondad.

Un poco de ilusión y de cariño,
el trozo de ternura para dar,
la frase y las palabras, que oportunas
nos vibren esa cuerda del timbal.

La tierra que batalla y se desangra,
la lucha de los hombres por el pan,
miserias de otros tiempos y pasados
presentes en el hoy y actualidad.

Termino mi paseo de puntillas
y escribo para ti, mi bello mar,
dejemos a la luna que ahora duerme
soñando con un baile y con un vals.

"...Parece que la luna está dormida,
me dijo una cigarra en su cantar,
no sé si sus ojitos tan preciosos
añoran a la luz de tu fanal..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/03/17

sábado, 25 de marzo de 2017

ME ENCANTABA SALIR EN PRIMAVERA...


Me encantaba salir en primavera
tras los pasos que dejan los recuerdos,
y buscaba las sombras del camino
y la orilla, tranquila, de los huertos.

Muchas veces los campos atendían
el fervor de mis pasos y mis rezos,
y me daban de premio los colores
para el cuadro surgido en unos versos.

Otras veces llegaba al campo santo,
el lugar y descanso de los muertos,
donde crecen, sin pausa, los cipreses,
entre notas sublimes del silencio.

También pienso en los pasos de los hombres,
peregrinos, sin rumbo, de otros tiempos,
y los veo, sin nombre, en los caminos,
por senderos que llegan desde lejos.

Ahora pienso que el tiempo se ha parado,
detenido, quizás, sin un lamento,
y el reloj, que nos resta los segundos,
ha quedado sin fuerzas y durmiendo.

Porque llega, otra vez, la primavera,
y también a las almas esos besos,
los abrazos de luz y de ternura
que nos dejan las nubes y los cielos.

Hoy he vuelto a salir, en esta tarde,
y otra vez, como antaño, me estremezco;
yo sé bien que está aquí la poesía
y hasta siento el siseo de su vuelo.

Y me abraza y me dice "que adelante",
que abandone las dudas y los miedos,
que la vida está llena de esperanza
y unos labios me esperan con su premio.

"...Me encantaba salir en primavera
porque amaba, en la vida, su halo eterno,
y ahora sigo saliendo, todavía,
a sentir el perfume de tu cuerpo.."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/03/17

viernes, 24 de marzo de 2017

YA PUEDE OSCURECERSE EL UNIVERSO...


Ya puede oscurecerse el firmamento
durmiendo en su burbuja de cristal,
y pueden las estrellas y la luna
salir de su escondite a pasear.

Es fácil que me duerma yo, de paso,
si bebo las delicias del champán,
pero es la condición de los poetas:
"soñar para encontrar su realidad".

Si un día las cigarras silenciaran
el canto que nos brindan con su paz,
entonces las sirenas llorarían
mil gotas de sus ojos con la sal.

¡Bendita Cenicienta, la del cuento,
que pierde su zapato y nada más,
por culpa de las doce de la noche
y un baile interrumpido a su pesar!

Espero que repiquen las campanas
y baje la escalera el sacristán,
que vuelen las gaviotas por el puerto
y remen los marinos por el mar.

En esta encrucijada de la vida
el junco ya se dobla al vendabal,
los pinos, centenarios, de la costa
doblegan, su melena, al huracán.

No busques compasión en el cuaderno,
si acaso la armadura contra el mal,
los versos van saliendo letra a letra
y escriben sus poemas al azar.

Por eso vuelve pronto para casa,
separa la invención de lo real,
comprende que la vida es importante
y entrégate, por siempre, y de verdad.

"...Ya puede oscurecerse el firmamento
robándome la luz de este fanal,
me queda un corazón enamorado
que ansía tus latidos secundar..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/03/17

jueves, 23 de marzo de 2017

TUS OJOS ME DECÍAN QUE ADELANTE...


Tus ojos me decían que adelante,
que el miedo lo dejara en las espaldas,
que fuera hasta tu lado, sin dudarlo,
y así me entregarías tu coraza.

Y lo hice sin pensar, tú bien lo sabes,
dejé mis carantoñas en tu cara,
te dije muchas cosas en silencio
sintiendo, en nuestros pies, la arena blanda.

La playa nos tendía su regazo,
mojándonos las olas y resacas,
tenían el salitre de los mares
y un halo de misterio con su magia.

Eterna primavera la del ciego
carente de la luz y la esperanza,
es fácil que en un mundo de inocencia
le lleguen los rescoldos de las brasas.

Mi brazo, para ti, era el lazarillo,
mis dedos ese punto al que te agarras,
el puerto donde acaban los recuerdos,
la eterna realidad en que te hallas.

Tus ojos, corazón, querían vida
y solo se encontraban con la nada,
afuera el horizonte azul celeste
dejaba sus añiles sobre el agua.

Mis labios intentaban seducirte,
contarte lo que había y qué pasaba,
decirte que una alegre golondrina
volaba, por el aire, alborotada.

Hablarte de unos niños, ya lejanos,
haciendo sus castillos con las palas,
y luego entre tremendos balbuceos,
dejarte mis mentiras y mis lágrimas.

"...Tus ojos me decían que adelante,
y a ellos respondía sin palabras,
sabía que quería estar contigo
sintiendo los latidos de tu alma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/03/17

miércoles, 22 de marzo de 2017

CORRE EL TREN POR LA LLANURA...


Corre el tren por la llanura
y nos deja su melena;
(una estampa de otros tiempos
que me viene a la cabeza).

De pequeño contemplaba
los motivos de esta escena,
y hasta el humo y los pitidos
que emitía con frecuencia.

Una máquina imponente,
de color un tanto negra,
unas vías infinitas
y, por siempre, paralelas.

Y allí estaban los vagones
con el tren de las estrellas,
y los sueños esperando
la estación que los detenga.

Pero vuelvo a este presente,
con el AVE que se acerca,
ya no hay humo ni carbones
que a los niños entretengan.

Ahora priman los tendidos
con las prisas y carreras,
en vagones especiales
sin retrasos ni linternas.

Y por eso nuestros trenes
tienen fama de primera,
con llegadas puntuales
de personas y maletas.

Sin embargo, la añoranza,
trae rescoldos y secuelas,
en los ojos que han vivido
a los trenes desde afuera.

"...Corre el tren por la llanura
y no quiero que me vea,
yo prefiero recordarle
e ir tras él, aunque me duela..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/03/17

martes, 21 de marzo de 2017

A VECES PRECISAMOS DE CARICIAS...


A veces precisamos de caricias
y en otras, simplemente, de un abrazo,
por eso la ternura es importante
y el roce de una mano es algo amado.

El hombre es como un niño, sin saberlo,
que duda de la vida y de sus pasos,
el miedo le atenaza cada día
y piensa en la rutina del letargo.

No sé como sacarle de sus dudas,
decirle que la infancia ha terminado,
que vuelan las gaviotas por la playa
igual que los cometas en verano.

Las unas se acompañan del nordeste,
los otros de unos hilos muy delgados,
dejando en sus viriles corazones
la huella del momento con un lazo.

Quisiera enamorarme de unos ojos,
se dice el jovencito enamorado,
en ellos hallaré lo que yo quiero,
el bucle del amor que tanto extraño.

Sonrisas incipientes en mayores
que escuchan el deseo de esos labios,
¡bendita juventud, que no se acabe,
y exprima primaveras y veranos!

El néctar del amor es lo que tiene
un fuego abrasador que ciega tanto
que el joven desarrolla sus pasiones
y vive, sin vivir, quizás soñando.

Prefiero la inocencia de los niños,
al hombre arrollador y tan osado,
son ciclos del destino y de la vida
y en ellos la elección es algo extraño.

"...A veces precisamos de caricias,
me dice el corazón, en tu regazo,
que luego la ternura es evidente
y el sueño y el candor es un regalo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/03/17