martes, 16 de enero de 2018

POR SI NO LO SABES...



Por si no lo sabes
te diré que afuera,
luce un nuevo día
y hasta el viento reza,
cantan los maizales,
las alondras vuelan,
y unos caballitos
pacen bien la yerba,
pero nada importa
porque todo cuenta
y hasta las miradas
buscan las estrellas,
son las sensaciones
que dejan esencias,
perfumes sutiles,
caricias de seda,
hay manos de hadas,
pupilas despiertas,
sonrisas en labios
que surgen y besan,
y entonces, de pronto,
se forma un poema,
con versos de trapo
que hilvanan las letras,
y surgen las casas
del campo y aldeas,
las dulces campiñas,
las tierras tan yermas,
los potros y bueyes,
las vacas y ovejas,
el hombre del campo
con boina en la testa,
no olvida a la esposa
que espera en la puerta,
ni al tierno chiquillo
que marcha a la escuela;
benditos momentos
de bellas escenas
que quedan grabados
y bien se recuerdan,
quizás son el fruto
de infancias señeras,
instantes sagrados
de miel sobre hojuelas...

"...No sé qué decirte
que tú ya no sepas,
ya que todo encaja
y no sobran piezas,
pero si sonríes
te diré que aciertas,
así es un fragmento
de un día cualquiera,
así es un instante
del hombre que sueña,
del niño que busca
la playa y la arena,
la rosa invisible
que jamás se viera,
la barca dorada
sin remos ni velas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/01/18

lunes, 15 de enero de 2018

TIERNAMENTE...



Tiernamente la vida parpadea
y nos trae, con el alba, su mirada,
ese tibio candor, la llamarada,
para el alma que vibra y que desea.

Amanece también otra marea
con rubor de resaca maltratada,
es el mar de la vida en su llegada
el que llega hasta el hombre en su pelea.

Con las horas la vida continúa,
unas veces de forma cristalina
y en las otras de forma capicúa.

Es por eso que el alma se ilumina,
y que avanza, en el día, en su falúa,
intentando encontrar su medicina.

Rafael Sánchez Ortega ©
15/01/18

domingo, 14 de enero de 2018

DE NUEVO...



De nuevo tus ojos
me dicen que siga,
que no tenga miedo,
que escuche a la vida,
que avance despacio,
que no tenga prisa,
la vida es hermosa,
merece vivirla,
por eso obedezco
y aspiro tu brisa,
la esencia que deja
tu hermosa pupila,
el canto del ave,
la tierna abubilla,
la alondra que pasa,
la fiel golondrina...

De nuevo tus labios
me ofrecen la risa,
renuevan el alma
que tengo marchita,
hay muchos remiendos
con cardos y espinas
que un día cruzaron
mi cuerpo de heridas,
por eso tu mano
se aferra a la mía
y así yo percibo
tu linda caricia,
la luz de tus ojos,
el labio que vibra,
la voz sugerente
que andaba perdida...

De nuevo mis dedos
se mueven y estiran
y van al cuaderno
con letras sencillas,
no llevan palabras
que sean pamplinas,
ni versos oscuros
con gran estulticia,
si acaso desgranan
el llanto en la tinta,
la risa en el verso
cerrando la rima,
por eso agradezco
la voz que me invita,
a dar otros pasos
viviendo los días...

"...De nuevo los sueños
nos colman de dicha,
la risa, los niños,
la fiel poesía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/01/18

sábado, 13 de enero de 2018

A PESAR DE LA NOCHE...



A pesar de la noche,
y también del silencio,
yo percibo tu roce
en la brisa del viento;
es quizás un suspiro,
un temblor en el cuerpo,
esa nota invisible
que me deja tu aliento,
y la bruma me envuelve,
a pesar de los miedos,
y me invita a seguirte
por la tierra y el cielo,
es un viaje distinto,
unos pasos sin dueño,
unas alas sin nombre
que aceleran mis sueños.

Voy a ti, bella luna,
a mirar tu reflejo
y a sentir la caricia
de esos ojos tan bellos,
y si el mar no lo impide
mojaré tus cabellos,
con las gotas salinas
de mis dedos inquietos;
dejarán las resacas
ese dulce crescendo,
el adagio divino
que conduce al arpegio,
pero quiero abrazarte,
recostarme en tu seno,
y dormir en la noche
mientras velas mi sueño.

"...A pesar del otoño,
y también del invierno,
yo te busco, lunita,
en mis sueños despierto..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/01/18

viernes, 12 de enero de 2018

NO ME GUSTAN...



No me gustan las formas casquivanas
de buscar la verdad por las esquinas,
escuchando la voz de las vecinas
que desgranan, sin duda, en las mañanas.

Yo prefiero quedarme con las ganas
y apartar esas ganas celestinas,
ya que juzgas mejor si nunca opinas
y así ves a las cosas más cercanas.

Es hermoso sentir tanta belleza
que la vida nos muestra de regalo
y, a la vez, nos alivia la tristeza.

Porque es breve la vida, un intervalo,
para ir marchitando su riqueza
y perder a lo bueno por lo malo.

Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/18

miércoles, 10 de enero de 2018

DICEN...



Dicen que un día llegaron
dos garcetas a la playa,
y en la arena descansaron
observando la atalaya.

Otro día se largaron
por la costa, cual muralla,
y entre los riscos volaron
para saltarse su valla.

Cuentan que nunca volvieron,
que por el mar perecieron
entregando su hermosura.

Pero pienso, con ternura,
en su vuelo tan ligero
por el que sueño y espero.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/01/18

martes, 9 de enero de 2018

TE AHOGABAS...



Te ahogabas, me dijiste aquella tarde,
ya que hago mis quehaceres y estoy sola,
y no puedo evitar pensar 
en cómo llevaré la soledad y los recuerdos.

En aquel instante nos abrimos nuestras almas 
compartiendo soledades y recuerdos.
Personajes que crearon adición y dependencia,
tiempo atrás, 
volvieron otra vez a estar presentes
y a mostrarnos esa droga tentadora
que precisan los sentidos.
Era como una locura compartida
recorriendo nuestras venas,
un volcán incandescente derramando
nueva lava 
y una sangre renovada precisando 
el galope impetuoso de las llamas
que impedían, se apagaran, los rescoldos
de los pechos.

Parecía que acabáramos de encontrar
un botiquín en nuestros labios
para curar viejas heridas
a pesar de que la sangre se escapaba
en la hemorragia de la vida
y la muerte se acercaba, lentamente.

Hoy no sé ni dónde estás,
(aunque no importa)
porque sigo estando aquí,
donde me viste y saludaste,
donde tomaste mis poemas y mis letras,
donde escuchaste mis palabras
y me robaste el corazón, sin tú saberlo,
donde te dije en un susurro "que te amaba",
donde escuché la historia de tu vida
que contabas,
y donde te vi y te saludé, un día,
no sé cuándo, 
para decirte adiós,
y para siempre,
mientras a las pupilas afloraban
unas lágrimas traidoras.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/01/18